Consagración diaria
- César Valderrama

- 2 oct 2025
- 2 min de lectura
Un corazón que se entrega cada mañana, vive bajo el manto protector de la Buena Madre.
Cada día trae sus propios retos, cruces y alegrías. ¿Y si te dijera que hay una manera bellísima de empezar cada mañana con paz, fuerza interior y gracia? Esa manera es consagrarse diariamente al Inmaculado Corazón de María.

Consagración sencilla:
¡Oh Señora mía!
¡Oh Madre mía!
Yo me ofrezco enteramente a ti
y en prueba de mi filial afecto
te consagro en este día,
mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón;
en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo tuyo
Oh Madre de bondad,
guardame y defiéndeme
como pertenencia y posesión tuya.
Amén
¿Por qué consagrarse a María cada día?
Porque ella es nuestra Madre, la que intercede constantemente por nosotros ante Dios. Jesús mismo nos la dio desde la cruz:
“He ahí a tu madre” (Jn 19,27).
Y como buena madre, María cuida, protege, guía y sobre todo… nos lleva a Jesús.
Consagrarse a María no es adoración (eso solo le corresponde a Dios), sino un acto de amor, confianza y entrega. Le decimos: “María, toma mi día, mis luchas, mis planes, mis debilidades… y llévalos a tu Hijo”.
María, mediadora de todas las gracias
La Iglesia enseña que María es Mediadora de todas las gracias. Esto significa que Dios ha querido que muchas gracias lleguen a nosotros a través de sus manos maternales. Al consagrarnos a ella, le abrimos la puerta para que nos ayude con las gracias necesarias para cada momento del día.
Consagración extendida
«Oh María;
transforma mi corazón como el tuyo;
colócale alrededor una corona de pureza adornada con virtud;
toma mi corazón querida Madre consagrado como tuyo propio;
preséntaselo a Dios Padre como una ofrenda de mí para ti.
Ayúdame, oh María, en hacer tu corazón más conocido cada día.»
Ven Espíritu Santo, ilumina mi corazón,
para ver las cosas que son de Dios;
Ven Espíritu Santo, dentro de mi mente,
para conocer las cosas que son de Dios;
Ven Espíritu Santo, dentro de mi alma,
que yo le pertenezco solamente a Dios;
Santifica todo lo que yo piense, diga y haga
para que todo sea para la gloria de Dios.
Amén

Inmaculado Corazón de María, sé mi refugio y camino hacia el cielo.
Amén.


Bendita eres Madre de mi corazón y mi vida.
🙏