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Ora pro nobis

  • Foto del escritor: César Valderrama
    César Valderrama
  • 24 sept 2025
  • 3 min de lectura

Actualizado: 9 oct 2025

Mucho que saber de María

"Debemos de encontrar un medio fácil para obtener de Dios la gracia necesaria para ser santos; y esto es lo que yo te quiero enseñar. (tomado del libro "El secreto de María) Y añado: para encontrar la gracia de Dios, es necesario encontrar a María.


Para encontrar y agradar a María, la Madre de Dios les comparto las oraciones con las que podemos acercarnos cada vez más a María y llegando a ella podremos llegar a su Hijo:


  1. El Memorare (Acordaos)

Esta oración es rezada para acudir al auxilio de Santa María, se desconoce el autor, pero es una bellísima oración medieval de un hijo a su Madre, también conocida como "Memorare" u "Oración de San Bernardo".

Acordaos,

¡Oh piadosísima Virgen María!,

que jamás se ha oído decir que ninguno de los que hayan acudido a tu protección,

implorando tu asistencia y reclamando tu socorro, haya sido abandonado de ti.


Animado con esta confianza, a ti también acudo, ¡oh Madre, Virgen de las vírgenes!,

y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer

ante tu presencia soberana.


No deseches mis humildes súplicas, ¡oh Madre del Verbo Divino!,

antes bien, escúchalas y acógelas benignamente.


Amén.


  1. Nuestra Señora del Buen Remedio

Es una novena con devoción a Nuestra Señora del Buen Remedio, en Europa acuden a ella como "fuente de ayuda infalible" y le piden que retire de su "tesoro de gracias" todo lo que se necesita, especialmente en momentos de dificultad, para encontrar la reconciliación, el consuelo, la fortaleza y la salud. (descarga)


  1. Oración a Nuestra Señora del Buen Consejo.

Dios de sabiduría celestial, nos has dado a María, Madre de Jesús, para que sea nuestra guía y consejera. Concédenos que busquemos siempre su ayuda maternal en esta vida y así disfrutemos de su bendita presencia en la venidera.


Oh, Madre del Buen Consejo, patrona del Consejo Diocesano de Mujeres Católicas, intercede por nosotras para que seamos líderes sabias, valientes y amorosas de la Iglesia. Ayúdanos, querida madre, a comprender la mente de Jesús, tu hijo.


Que el Espíritu Santo nos llene de reverencia por la creación de Dios y de compasión por todos sus hijos. Que nuestras obras de amor en la tierra enriquezcan el reino de Dios y que los dones de fe y esperanza viva de Dios nos preparen para la plenitud del mundo venidero.


Amén.


  1. Pidiendo la gracia de reconocer que todos los méritos vienen de Nuestra Señora

Oh María Inmaculada, Madre del Buen Consejo, he aquí a vuestro hijo, que tantas veces atrajisteis hacia Vos y a cuyas ingratitudes respondisteis, finalmente, con la gracia que recientemente recibí.

Volved bien claros mis ojos, para que, en la salvación, yo no vea mis esfuerzos, puesto que en mí solo siento flaqueza y pecado.


Mostradme cada vez más que amáis mi alma con una predilección gratuita, que os lleva a perdonarme siempre y descender siempre hasta mí.

Y en esto está mi confianza,

¡Oh dulce Corazón de María!


  1. Oración de la confianza

Oh Madre mía, yo sé que soy tal, que si fuese solo por mí acabo separándome de Vos. Pero sé que Vos sois tan insondablemente buena y tan insondablemente poderosa, que podéis como que prohibirme de separarme de Vos, como que impedir que me separe de Vos. Y entonces, mi confianza en ser fiel resulta, oh mi Madre, esencialmente de esto: es que Os pido que no permitáis que me separe de Vos. Y tengo certeza de que nunca se oyó decir que alguien que haya recurrido a vuestra protección, reclamado vuestra asistencia, implorado vuestro socorro, fuese por Vos desamparado. Esta mi súplica tampoco dejará de ser oída.


  1. Oración de la Restauración

Hay momentos, Madre mía, en que mi alma se siente, en lo que tiene de más profundo, tocada por una saudade indecible. Tengo saudades de la época en que yo os amaba, y Vos me amabais, en la atmósfera primaveral de mi vida espiritual. Tengo saudades

de Vos, Señora, y del paraíso que ponía en mí la gran comunicación que tenía con Vos.

¿No tenéis también Vos, Señora, saudades de ese tiempo? ¿No tenéis saudades de la bondad que había en aquél hijo que fui?


Venid, pues, ¡oh la mejor de todas las madres!, y por amor a lo que florecía en mí, restauradme: recomponed en mí el amor a Vos, y haced de mí la plena realización de aquel hijo sin mancha que yo hubiera sido, si no fuese tanta miseria.


Dadme, ¡oh Madre!, un corazón arrepentido y humillado, y haced lucir nuevamente ante mis ojos aquello que, por el esplendor de vuestra gracia, yo comenzara a amar tanto y tanto ...

Acordaos, Oh Señora, de este David y de toda la dulzura que en él poníais.

Así sea.

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Invitado
12 jul
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Viva Nuestra Madre Santísima

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