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¡Viva Cristo Rey!

  • Foto del escritor: César Valderrama
    César Valderrama
  • 25 oct 2025
  • 4 min de lectura

Actualizado: 28 oct 2025

La solemnidad fue instituida por el papa Pío XI en 1925, y originalmente se celebraba el último domingo de octubre.


Después del Concilio Vaticano II (1969), se movió al último domingo del tiempo ordinario (final del año litúrgico), para resaltar que Cristo es el Rey del universo y del cosmos al final de los tiempos.


El grito que estremeció al mundo: ¡Viva Cristo Rey!


Primeramente quiero compartirles una breve historia.


La fiesta de Cristo Rey se remonta a 1925, cuando el Papa Pío XI, a pedido de muchos obispos, sacerdotes y laicos de todo el mundo, la proclamó oficialmente mediante la encíclica Quas Primas.

Europa salía entonces de la Primera Guerra Mundial, mientras se extendían ideologías secularistas y totalitarias —como el comunismo, el fascismo y el nacionalismo extremo—. La Iglesia veía que la sociedad intentaba organizarse dejando de lado a Dios, y que los valores cristianos estaban siendo desplazados del ámbito público.

En aquel contexto, el Papa Pío XI reconoció que el mundo se alejaba del Reinado de Jesucristo. Que el ateísmo militante y los nuevos regímenes totalitarios pretendían erradicar la fe y presentar la religión como un obstáculo al progreso.


Años antes de instituirse esta solemnidad:


  • El comunismo bolchevique en Rusia había manifestado un ateísmo fanático.

  • Los comunistas —expertos en el arte de la propaganda— proclamaban que “Dios no existe” y que la religión era “el opio del pueblo”.

  • Acusaban a la Iglesia y a los cristianos de buscar poder político, y trabajaban activamente para eliminar toda influencia de la fe en la sociedad.


Ante este panorama, Pío XI decidió responder con fuerza espiritual, instituyendo la Fiesta de Cristo Rey del Universo para proclamar que Cristo es Señor de la historia y del mundo entero.

El Papa subrayó que el reinado de Cristo no es político, sino espiritual, basado en la verdad, la justicia, la caridad y la paz.


El grito de Viva Cristo Rey


Si bien por primera vez: el grito “¡Viva Cristo Rey!” se escuchó en La Vendée (Francia 1793), alcanzó su máxima expresión en México, con el Padre Pro y los mártires cristeros (1926) que lo gritaron como confesión de fe antes de morir.


En México, durante los años de la persecución religiosa.

A partir de 1910, la revolución mexicana trajo consigo un gobierno que promovía un ateísmo militante.

Se prohibieron las órdenes religiosas; muchos sacerdotes, religiosas y laicos fueron exiliados o ejecutados; las iglesias y conventos fueron confiscados. La Iglesia mexicana fue obligada a vivir una fe de catacumbas: las misas se celebraban en secreto, los sacramentos se administraban en la clandestinidad y los sacerdotes arriesgaban sus vidas cada día.


El testimonio del Padre Miguel Agustín Pro


Entre esos valientes sacerdotes se encontraba Miguel Agustín Pro, de 36 años. Montado en una bicicleta prestada por su hermano, el padre Pro recorría la ciudad llevando los sacramentos a los enfermos, confesando en secreto, celebrando misas y alentando la fe del pueblo.

Después de meses de esquivar a las autoridades, fue finalmente capturado y condenado a muerte por órdenes del dictador Plutarco Elías Calles, quien quiso usar su ejecución como escarmiento público.



El 23 de noviembre de 1927, el padre Pro fue conducido ante el pelotón de fusilamiento.

Antes de morir, pidió unos minutos para orar en silencio. Luego, con serenidad y voz firme, dijo: “Que Dios los perdone y los bendiga. El Señor sabe que soy inocente. Con todo mi corazón perdono a mis enemigos.”


Acto seguido, extendió los brazos en forma de cruz y exclamó con fuerza:


“¡Viva Cristo Rey!”


Los disparos lo derribaron, pero su grito se convirtió en un eco inmortal que recorrió todo México y el mundo.



El eco del martirio


El gobierno mandó difundir las fotografías de su ejecución para infundir miedo. Sin embargo, ocurrió lo contrario: las imágenes del Padre Pro muerto encendieron la fe del pueblo.

Más sacerdotes se ofrecieron al martirio, más fieles acudían a las misas clandestinas, y “¡Viva Cristo Rey!” se convirtió en el símbolo del coraje cristiano frente a la persecución.

Al día siguiente de su ejecución, 10.000 fieles acompañaron su cuerpo al cementerio, cantando y repitiendo el mismo grito:

“¡Viva Cristo Rey!”


Ni la censura ni la represión pudieron apagar esa llama. El martirio del Padre Pro se transformó en una semilla de fe y valentía Tantos cristianos fusilados en Mexico, al dar su vida por Jesucristo, lo hacían los sacerdotes, las mujeres, los niños, todo tipo de personas, ya que Dios triunfa en la debilidad. El pelotón de fusilamiento pudo matar muchos hombres, aunque no pudo matar una verdad inéfable, y es la verdad de que hay un Dios en el universo que mandó a su Hijo al mundo. Él, Quien es el Creador y el Redentor, es el Señor y Rey. Dios promete la vida eterna a todos aquellos que dan la vida por su Reino Eterno.


Hoy la Iglesia proclama que Cristo es Rey, Juan 18:37: "Tú lo has dicho: soy Rey" que existe una autoridad suprema aún más alta que la de un presidente o un rey de un país.


A la Reina del Universo, Madre del Señor y Madre nuestra, le pedimos la gracia de que Cristo reine en nuestras vidas, en nuestras familias, en nuestra sociedad y en el mundo entero. ¡Viva Cristo Rey!

 
 
 

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Invitado
29 nov 2025
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